Estudio de Reuters Institute: Chile está entre los países que menos confían en la prensa

La investigación realizada junto a la Universidad de Oxford da cuenta que el porcentaje de chilenos que dice confiar en las noticias de los medios de comunicación bajó de 53% en 2018 a 30% en 2020. Según el estudio, la gente relaciona a los medios con la elite, el poder e incluso con la difusión de noticias falsas.

Este 16 de febrero el Reuters Institute, institución de la Universidad de Oxford dedicada a estudiar el periodismo mundial y sus proyecciones a futuro, publicó un estudio que sitúa a la población chilena como la que más desconfía de los medios y de las noticias que consume, a nivel Latinoamericano. Cerca de un 70% de los chilenos no confía en lo que lee, escucha o ve en los medios.

El estudio, también publicado en el London School of Economics, arrojó que durante el 2019 y 2020, Chile sufrió una considerable baja en la confianza a los medios y a las noticias que consume. Si bien los investigadores advierten que la confianza en los medios se ha erosionado a nivel mundial, Chile refleja una desconfianza mayor que otros países de la región estudiados y mucho más alta que las cifras globales.

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Gráfico de Reuters Institute.Gráfico de Reuters Institute.

Para Enrique Núñez, – profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica y quien participó en la recolección de datos del estudio en Chile, junto al académico Francisco Fernández-, es claro que la desconfianza a los medios de comunicación se relaciona con la desconfianza a las instituciones a nivel mundial.

“En general en Chile ha sido fluctuante la confianza, pero empezó a bajar desde 2018, y una baja considerable ocurrió en 2019, que se atribuyó a las manifestaciones. Ahí hay que entender un factor, y es que efectivamente, como dice el reporte, el estallido social influyó porque puso en agenda el descontento respecto a los medios de comunicación y en particular al periodismo, y al periodismo diario y sobre todo el televisivo”, afirma Núñez.

El estudio centra su investigación en los casos de Argentina, Chile, Brasil y México. Para los investigadores, América Latina ya tenía un contexto particular, de alta desconfianza en sus autoridades y una población acostumbrada a lidiar con la corrupción de las instituciones además de una alta concentración de la propiedad de los medios de comunicación. Sin embargo, los resultados mostraron heterogeneidad en la confianza que las personas tienen en los medios de cada país, a pesar de compartir las características anteriores. Es decir, en cada país la confianza en los medios es distinta.

“Chile sobresale al pasar la confianza en las noticias de estar por encima del promedio mundial a caer significativamente por debajo, con sus ciudadanos expresando, en 2020, el grado de confianza más bajo de los cuatro países latinoamericanos analizados aquí”, consigna la investigación.

“En línea con la tendencia global, Argentina y especialmente Chile sufrieron disminuciones sostenidas en la confianza a lo largo del periodo de tres años. El porcentaje de la población que decía “confiar en la mayoría de las noticias la mayoría del tiempo” se redujo un total de ocho y 22 puntos respectivamente, colocando a ambos países por debajo del promedio mundial, ya de por sí bajo, con un 38% en 2020. En contraste, la confianza en las noticias en general fluctuó en Brasil y México, con Brasil sufriendo una caída significativa (11 puntos) seguida por un aumento muy leve (3 puntos), mientras que México experimentó un ligero aumento seguido por una baja importante en 2020 (11 puntos)”, señala el estudio.

El estudio también indica que efectivamente, el malestar social y las manifestaciones en México y Chile pudieron haber influido en la baja considerable de la confianza en los medios en estos países. Sin embargo, destaca que es sólo en Chile donde el efecto de este malestar se ve reflejado en una baja de confianza muy fuerte en dos años, que descendió de un 53% en 2018 a un 30% en 2020.

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Gráfico de Reuters Institute.Gráfico de Reuters Institute.

“Chile sobresale al pasar la confianza en las noticias de estar por encima del promedio mundial a caer significativamente por debajo, con sus ciudadanos expresando, en 2020, el grado de confianza más bajo de los cuatro países latinoamericanos analizados aquí”, consigna la investigación.

“En el curso de los tres años, casi el 20% de los chilenos perdieron confianza, incluso en las noticias que consumen. Esto concuerda con el hecho de que los propios medios de comunicación se convirtieron en blanco de las manifestaciones masivas en contra de la desigualdad”, agrega el estudio.

Para el docente de la Universidad Alberto Hurtado y de la U. Adolfo Ibáñez, Patricio Contreras, además del fenómeno global de la desconfianza en las instituciones, se dan ciertos factores particulares para Chile, que acentúan la desconfianza.

“En el caso particular de Chile se puede explicar por varios factores, algunos también transversales a muchos países y otros específicos de Chile. Los transversales son la dificultad de los medios de comunicación para adaptarse y conectar con la audiencia de entornos digitales; la crisis del financiamiento a través de publicidad, del modelo de negocios de la prensa; el fenómeno de las fake news y mentiras; el alza del populismo, que erosiona la labor del periodismo. Y en Chile en particular, el estallido social o revuelta hace patente esta desconexión que gran parte de la ciudadanía siente con los medios de comunicación”, comenta Contreras.

“En Chile, los medios son percibidos como un poder más, así como el poder religioso, empresarial o político. Esos medios no logran sintonizar con la ciudadanía. Eso se trató de atender en los medios de algún modo semanas después de la revuelta, pero ese intento se ha ido diluyendo, los medios han vuelto a las lógicas pre-estallido, una comunicación más jerarquizada y menos conectada con la ciudadanía”, agrega Contreras.

En  Chile el 14% de los encuestados atribuye a políticos y activistas la difusión de noticias falsas, mientras que también  un 14% lo atribuye a los medios de comunicación y periodistas.

“Lo interesante es que el periodismo y los medios de comunicación se consideran, por el público en Chile, parte del establishment de la elite. Misma élite que se estaba cuestionando durante el estallido social. Finalmente, la gente no estaba viendo ese periodismo como un servicio público, sino como un portavoz de los dueños de quienes están detrás de los medios”, coincide Enrique Núñez.

El estudio también arroja que la percepción en Latinoamérica sobre las noticias falsas también se relaciona a la labor de los medios de comunicación. Los encuestados, en primer lugar, apuntan a que los políticos son las principales fuentes de noticias falsas, pero en segundo lugar, se establece a los mismos medios de comunicación como propagadores de mentiras. Esta relación entre medios y fake news se da más en América Latina que a nivel mundial.

En el caso de Chile, 14% de los encuestados atribuye a los políticos y activistas la difusión de noticias falsas, mientras que igualmente un 14% lo atribuye a medios de comunicación y periodistas. En Argentina, incluso, la mayoría de los encuestados (17%), atribuía la difusión de noticias falsas a los medios, antes que el resto de las opciones.

“Hay que considerar qué vamos a entender por confianza, este estudio no tiene una definición fija, cada entrevistado define qué es confianza para él o para ella, es la percepción de los usuarios respecto a los medios en general”, advierte Enrique Núñez.

Núñez cree que esta desconfianza y que la ciudadanía relacione a los medios de comunicación con la élite y el poder en Chile, tiene diversas razones. Una de ellas es la preeminencia de un periodismo comercial, como el modelo de El Mercurio, dependiente de la publicidad. También la ausencia de proyectos alternativos y que incluso la televisión pública, como TVN, finalmente en su parrilla programática no sea tan diferente al resto de los canales, debido a la ley que lo obliga a generar ingresos económicos de manera autónoma. A esto se agregan otros elementos, propios del ejercicio del periodismo.

“Elementos de cómo se practica el periodismo también generan esta crisis, hay varios estudios que lo venían advirtiendo. Por ejemplo, se habla de que hay homogeneidad en las pautas periodísticas, es decir, hay poca diferenciación en los temas y no incluye puntos de vistas diferentes. También que entrega poca voz a la ciudadanía, que depende mucho de fuentes oficiales y que se refleja en la ausencia de las contrapreguntas en las conferencias de prensa”, reflexiona Enrique Núñez.

Lo más grave de los resultados de este estudio, según Núñez, es que refleja que la mayoría de los chilenos siente que el periodismo no está cumpliendo con su labor más básica, de dar cuenta de la realidad. “Podemos decir que hay una percepción de la ciudadanía, muy clara en el estudio, de que el periodismo no está cumpliendo su función”, afirma.

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